Número 22. Lunes 7 de julio de 2.003
| Estar preocupado es ser inteligente, aunque de un modo pasivo. Sólo los tontos carecen de preocupaciones. |
| Johann Wolfgang von Goethe |
Contenido
- Del editor.
- De los problemas.
- Reflexiones.
- León Tolstoi, por Marta Pérez.
- Las frases más enviadas de mayo.
- El porqué de los dichos: Mal de muchos, consuelo de tontos.
- Sitio del Mes: Razón Vital, foro telemático sobre Ortega y Gasset.
- Suscríbete a los boletines de Proverbia.net
1. Del Editor
Estimad@ suscriptor/a,
En este boletín encontrarás una recopilación de frases célebres sobre los problemas. Algo que nos afecta a todos y de lo que me pareció importante reflexionar. Sobre todo de la forma de afrontarlos.
El personaje de este mes es Leon Tolstoi, célebre escritor ruso autor de obras tan conocidas como Guerra y Paz o Ana Karenina. El artículo ha sido escrito por Marta Pérez.
Marta, me hizo llegar también varias reflexiones muy interesantes a propósito de los problemas y he decidido añadirlas en una nueva sección que he llamado Reflexiones. Una es anónima y otra del papa Juan XXIII. No tienen desperdicio.
Y además...
- El habitual ranking de frases más enviadas a lo largo del mes anterior
- El origen de un popular refrán
- La recomendación de un completísimo sitio web sobre el filósofo español José Ortega y Gasset.
No quiero desaprovechar la ocasión para agradecer a Marta su colaboración en este boletín y su apoyo y ayuda incondicional a cualquier tarea que tenga que ver con Proverbia.net: GRACIAS!!
Esperando que el boletín sea de tu agrado, se despide
Vicent Jordà
2. De los problemas
¿Qué os voy a contar sobre los problemas, verdad? Cuando algo parece ir bien (cosa que ocurre con poca frecuencia) siempre aparece la típica chinita en el camino que hace que zozobren nuestros esquemas.
Y así, por una cosa o por otra, siempre hay algo que enturbia nuestra tranquilidad, algo que nos mantiene inquietos. Unas veces el causante es la salud, otras el amor, algunas el dinero y también puede ser el trabajo. Los motivos pueden ser muchos y muy variados.
Pero la intención de este comentario no es escribir un tratado sobre el origen y la solución de los problemas. La intención primera es expresar mi visión personal sobre la forma de abordar los problemas, la forma en qué yo intento abordarlos.
Muchas de las frases de la selección son verdaderas guías de cómo enfrentarse a las adversidades y cómo bordear o apartar los obstáculos. Casi siempre, en la forma de afrontar los problemas se encuentra la propia solución.
El cineasta sueco Ingmar Bergman dijo que "La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que sólo se agotan con la muerte". Los problemas son algo inherente a la existencia y siendo así no deberíamos dramatizar en exceso ("Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia." Anatole France), más bien "considerar las contrariedades como un ejercicio" como sentenció Séneca.
Un ejercicio vital que al realizarlo nos muestra realmente cómo somos. "El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo", dijo Saint-Exupery. La forma de resolver los problemas deja bien clara nuestra forma de ser y de entender la vida.
Sobre todo, ante cualquier problema lo importante es tener una actitud optimista y una verdadera voluntad de superarlo. No valen medias tintas. Hay que agarrar el toro por los cuernos.
"Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!." Joseph Conrad
Pasar todo el día quejándonos de nuestra mala suerte, de nuestro infortunio, no soluciona nada. Mucha razón tenía Henry Ford cuando expresó: "La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos."
A veces nos enfrentamos a problemas cuya solución no está en nuestras manos, depende de terceras personas o igual, quién sabe, no tienen solución. Y si no tienen solución, ¿realmente son problemas?
"En la práctica, sólo es problema lo que la inteligencia puede resolver." Hermann Keyserling
Reza el refrán que "Dios aprieta pero no ahoga" así que tened presente que por muchos problemas que tengamos, por muchas adversidades que hayamos de sufrir, la esperanza de encontrar una solución ha de permanecer intacta.
"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes." Khalil Gibran
Vicent Jordà
Selección de frases
| Considera las contrariedades como un ejercicio. | |
| Séneca, Lucio Anneo | |
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| Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer. | |
| Arenal, Concepción | |
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| El amigo leal se ríe con tus chistes, aunque no sean tan buenos, y se conduele de tus problemas aunque no sean tan graves. | |
| Glasow, Arnold H. | |
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| El asunto es el problema; la forma, la solución. | |
| Hebbel, Christian Friedrich | |
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| El equilibrio mental, juicio recto, valor moral, audacia, resistencia, forma de tratar al prójimo y cómo sacar el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela. | |
| Carrel, Alexis | |
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| El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo. | |
| de Saint-Exupery, Antoine | |
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| El optimista encuentra una respuesta para cada problema. El pesimista ve un problema en cada respuesta. | |
| Anónimo | |
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| El optimista es una parte de la respuesta. El pesimista es siempre una parte del problema. | |
| Anónimo | |
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| El valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan todas las cosas y obstáculos que quieran destruirlas y se interpongan en su camino. | |
| Emerson, Ralph Waldo | |
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| en cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo. | |
| Cicerón, Marco Tulio | |
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| en la adversidad una persona es salvada por la esperanza. | |
| Menandro de Atenas | |
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| en la práctica, sólo es problema lo que la inteligencia puede resolver. | |
| Keyserling, Hermann | |
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| en las adversidades sale a la luz la virtud. | |
| Aristóteles | |
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| en todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros. | |
| Maquiavelo, Nicolás | |
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| Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!. | |
| Conrad, Joseph | |
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| Haz que las contrariedades te alienten y los obstáculos te engrandezcan. | |
| Anónimo | |
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| La adversidad es ocasión de virtud. | |
| Séneca, Lucio Anneo | |
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| La formulación de un problema, es más importante que su solución. | |
| Einstein, Albert | |
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| La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos. | |
| Ford, Henry | |
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| La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad. | |
| Aristóteles | |
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| La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que sólo se agotan con la muerte. | |
| Bergman, Ingmar | |
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| Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón. | |
| Clarasó, Noel | |
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| Lo bueno del vino es que durante dos horas los problemas son de otros. | |
| Ruiz, Pedro | |
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| Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe. | |
| Ellington, Duke | |
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| Nada dura por siempre, nisiquiera tus problemas. | |
| Glasow, Arnold H. | |
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| Para todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible y equivocada. | |
| Mencken, Henry-Louis | |
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| Plantearse los menos problemas posibles es la única manera de resolverlos. | |
| Cocteau, Jean | |
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| Poca cosa nos consuela porque poca cosa nos aflige. | |
| Pascal, Blaise | |
| Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía. | |
| De Saint-Exupery, Antoine | |
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| Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia. | |
| France, Anatole | |
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| Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo. | |
| Keynes, John Maynard | |
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| Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez. | |
| Juan XXIII, Angelo Giuseppe Roncalli | |
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| Toma problemas prestados, si te lo dicta tu naturaleza, pero no los prestes a tus vecinos. | |
| Kipling, Rudyard | |
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| Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. | |
| Tagore, Rabindranath | |
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| Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?. | |
| Proverbio oriental | |
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3. Reflexiones
A eso de caer y volver a levantarte
A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad,
Llámale sabiduría.
A eso de sentir la mano de DIOS
Y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.
A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina,
Llámale experiencia.
A eso de que tus ojos miren
Y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso no le llames poder humano,
Llámale milagro divino
¿Anónimo?
Decálogo de la serenidad
1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo.
3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también.
4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.
8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
Juan XXIII
4. León Tolstoi.
Escritor ruso, conocido por su nombre latinizado de León Tolstoi. Nació en Yásnaia Poliana (Tula) en 1828, y murió en Astápovo (Riazán) en 1910.
Sus padres, pertenecientes a la antigua nobleza, murieron cuando él era un niño. Fue criado en la hacienda familiar de Yásnaia por unas tías que, a pesar de ser muy religiosas, mostraban gran interés por la cultura y le pusieron bajo la tutela de preceptores extranjeros. En 1844 se matriculó en la Universidad de Kazán, donde estudió Derecho y lenguas orientales; pero al cabo de tres años, decepcionado por los arcaicos métodos de enseñanza vigentes en su país, abandonó sus estudios universitarios.
Decidió, entonces, completar personalmente su formación cultural, volcado hacia un torrente de lecturas que fueron perfilando sus conocimientos, a la vez que sentaban las bases de su estilo literario y ahondaban en los temas básicos de su posterior producción literaria. Entre esta lecturas, la Biblia ocupaba un lugar destacado, pero también las obras de autores tan singulares o comprometidos como Rousseau, Pushkin, Gogol y Sterne. Al mismo tiempo, frecuentaba sus visitas a los centros literarios de Moscú y San Petersburgo, y redactaba un diario íntimo cuya composición prolongó a lo largo de casi toda su vida.
En el orden social, proyectó una serie de reformas tendentes a mejorar la vida de los campesinos, pero estos iniciales intentos de progreso social fracasaron. En cambio, su vocación literaria comenzó a dar sus primeros frutos, en forma de publicaciones impresas como Relato de la jornada de ayer (1851), y unos Capítulos sueltos de Infancia (1851), que fue publicado al año siguiente en la revista Sovremennik.
En 1852 se enroló en acciones bélicas en el Cáucaso, y posteriormente participó como oficial en la Guerra de Crimea, cuyas desastres le surtieron de materia histórico-novelesca para varios relatos (La tala del bosque, 1855; Una tormenta de nieve, 1856; Dos húsares, 1856; y el conjunto formado por los tres Relatos de Sebastopol, 1855-1856). Este último título, a pesar de los inconvenientes que puso la censura, encontró enorme difusión en aquellas fechas, porque, sobre mostrar ya un estilo literario verdaderamente apreciable, describía los horrores de la guerra y el comportamiento heroico de los soldados rusos -no así el de los oficiales- con atinada justeza y plástica precisión.
En 1856, de regreso a San Petersburgo, fue recibido como un escritor consagrado, lo que le animó para dedicarse de lleno al comercio con las Musas. Sucesivamente, fueron apareciendo La mañana de un terrateniente (1856), algunas de las obras -recientemente citadas- influidas todavía por la Guerra de Crimea, y Juventud (1857). A partir de este año, inició una serie de viajes por Europa Occidental (Francia, Suiza, Alemania, Italia e Inglaterra), en los que trabó contacto con grandes personajes contemporáneos suyos (v. gr., Proudhon, Herzen y Dickens). Vuelto a su Rusia natal, imbuido del espíritu progresista que animaba Europa y de la ideología populista difundida entonces entre los intelectuales rusos, retomó sus antiguos proyectos socio-pedagógicos y fundó en su lugar de origen una escuela que valoraba, por encima de todo, la libertad de expresión del educando. En esta misma línea, fundó la revista Yásnaia Poliana (1862), vehículo de difusión de sus propuestas literario-pedagógicas, luego también plasmadas en algunos libros como el ensayo La importancia de la instrucción popular (1862) y la narración Los cuatro libros de lectura (1873).
Empero, esta dedicación al ámbito de la pedagogía no le apartó de su primigenia vocación literaria: al mismo tiempo que se consagraba, en su aldea natal, a la educación de los hijos de los campesinos, iba escribiendo y publicando narraciones como Lucerna (1857), Tres muertes (1857-1858) y Felicidad conyugal (1859). en 1852 contrajo matrimonio con Sofía Andréievna Bers (con la que tuvo trece hijos), cuya amorosa disposición conyugal le proporcionó el equilibrio necesario para ahogar sus constantes inquietudes y aprovechar la pródiga fecundidad de su pluma. Así, publicó una de sus mejores obras, Los cosacos (1863), y, tras una narración menor (Polikushka), dio a la imprenta la primera parte de la novela El año 1805, que andando el tiempo habría de alargarse, completarse y concretarse en la que sería su obra magna, Guerra y paz (1865-1869).
Guerra y paz, monumental plasmación del período histórico ruso conturbado por la invasión de las tropas de Napoleón, está considerada no sólo como la mayor epopeya rusa del siglo XIX, sino también como una de las obras cumbres de la narrativa mundial de cualquier época. Tolstoi, consagrado ya definitivamente como uno de los más grandes escritores de su tiempo, se dedicó durante algunos años al cultivo del teatro, género en el que sobresalió tanto en la comedia (El nihilista, 1865; Una familia contagiada, 1862-1864) como en el drama (La fuerza de las tinieblas, 1886; El cadáver viviente, 1900) y en el panfleto dramático (Los frutos de la instrucción, 1889).
Tolstoi, que ya se había visto muy afectado por el fallecimiento de su hermano Nikolái (víctima de la tuberculosis), sufrió un durísimo revés tras la muerte de dos de sus hijos, acrecentado por una grave dolencia de su esposa. A estos quebrantos espirituales se unió su constante preocupación religiosa, nacida de la insatisfacción moral en que vivía de continuo. Se retiró entonces a su hacienda de Yánaia Poliana, donde volvió a la actividad pedagógica (Silabario, 1872) mientras se ocupaba, con especial dedicación, de los problemas cruciales de su tiempo. Simultáneamente, se dio a la lectura de grandes autores del pasado (Homero, Platón, Schopenhauer), en los que encontraba ideas adecuadas para refrendar sus propias tesis. Fruto de estas y otras indagaciones, vio la luz su segunda gran novela, Ana Karenina (1876-1877), preludio ya de la profunda crisis de madurez que amenazaba a su autor.
En efecto, Tolstoi vivía inmerso en una acuciante insatisfacción intelectual y espiritual, originada en la constatación de que en su obra creativa no hallaba respuestas para sus angustias religiosas. De ahí que se volcara, a partir de la publicación de Ana Karenina, en una obsesiva y frenética búsqueda de soluciones para los problemas espirituales que constantemente se le planteaban. Su producción literaria dio un brusco giro hacia la temática religioso-moral, hasta llegar a presentarse como el mensaje de un iluminado tocado por la gracia divina, y encargado de la dura misión de propagar la verdad de su conversión. Tras Confesión (1882), publicó gran cantidad de escritos filosóficos y religiosos, en los que, de paso, vertía nociones estéticas y sociales: en qué consiste mi fe (1884), ¿Qué hacer? (1882-1886), Sobre la vida (1887), La Iglesia y el Estado (1891), El reino de Dios está en vosotros (1891-1893), La doctrina cristiana (1897) y ¿Qué es el arte? (1898).
Sin embargo, y a pesar de que -en teoría- había refutado sus anteriores postulados estético-literarios, continuó enriqueciendo su obra narrativa con relatos tan relevantes como La muerte de Iván Ilich (1886), Sonata a Kreutzer (1889), Amo y servidor (1895), Hadzhi Murat (1896-1904) y El padre Sergio (1890-1898, pero aparecido póstumamente en 1911), y con la novela Resurrección (1899), que provocó la excomunión del escritor, a consecuencia de las críticas que desde ella dirigía contra la familia, la administración zarista y la Iglesia ortodoxa. Decepcionado, Tolstoi se retiró durante un breve período de tiempo al monasterio de Optina Pustin, para volver enseguida a su hacienda, ponerse al lado de los menos favorecidos y vivir con una humildad próxima a la del ermitaño (es conocido que se elaboraba él mismo su propio calzado y araba la tierra que le daba el sustento).
Libre, al fin, de ataduras terrenales, negó el derecho personal a la riqueza y pretendió deshacerse de sus bienes mundanos; pero la enérgica oposición de su esposa le impidió, como era su deseo, repartir sus tierras entre sus siervos. Al mismo tiempo, se iba sintiendo cada vez más agobiado por los honores que sin cesar se le rendía. El 10 de noviembre de 1910, a escondidas, abandonó su hacienda y partió en solitario para recluirse en algún apartado lugar donde no pudiera gozar de ninguno de los privilegios que aún consideraba que tenía. Pero enfermó durante el viaje, y murió en la pequeña estación ferroviaria de Astápovo.
Marta Pérez
Selección de frases
Selección de enlaces
- Acerca de Tolstoi y sus ideas de lo moral
Artículo sobre las ideas de lo moral de Tolstoi.
- Biblioteca Virtual
Textos digitalizados (en inglés) del escritor. Por ejemplo la Muerte de Ivan Ilych, El diablo, La sonata de Kreuzar.
- El poder, la insumisión
Extracto de un Artículo del propio Leon Tolstoi.
- Dos cuentos de Tolstoi
Página web en la que se encuentra una reproducción íntegra de los cuentos de Tolstoi: Melania y Akulania y Los tres Staretzi.
- Tolstoi en el primer centenario de su excomunión.
Artículo de Llorenç Vidal.
- Tolstoi: moralista, realista y escritor ruso.
Página personal sobre Tolstoi con las siguientes secciones: biografía, resúmenes de obras, enseñanzas, críticas, conclusión, bibliografía.
- La muerte de Iván Ilich.
Texto completo del cuento largo de Tolstoi.
- León Nikolaievich Tolstoi (PDF)
Amplio artículo sobre Tolstoi publicado en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París. UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XVIII, n° 3, 1988, págs. 663-675.
- Melania y Akulania
Texto completo del cuento corto escrito por Tolstoi.
- Tolstoi de niño.
Retrato de Tolstoi en su niñez.
- Tolstoi de anciano. Foto de Tolstoi cuando era anciano.
- La camisa del hombre feliz.
Breve cuento escrito por Tolstoi.
- Guerra y Paz
Texto completo de la famosa novela.
- Ana Karenina
Texto completo de la novela.
5. Las frases más enviadas de mayo de 2.003
Estas son las frases más enviadas por los usuarios de Proverbia.net el pasado mes de mayo. Disfrútalas.
| Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas. | |
| Cervantes Saavedra, Miguel de | |
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| Confianza es el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar. | |
| Mencken, Henry-Louis | |
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| Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo? | |
| Pessoa, Fernando | |
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| En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida. | |
| Von Humboldt, Karl Wilhelm | |
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| Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. | |
| Einstein, Albert | |
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| Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias. | |
| Lincoln, Abraham | |
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| Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido. | |
| Aristóteles | |
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| La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido. | |
| Tagore, Rabindranath | |
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| El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho. | |
| Shakespeare, William | |
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| No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor. | |
| Emerson, Ralph Waldo | |
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6. Mal de muchos consuelo de tontos.
Sbarbi, comentando este refrán en su Gran Diccionario de Refranes, escribe:
"Mal de muchos, consuelo de tontos. Nosotros añadiríamos: y de discretos. Niega que sea más llevadera una desgracia cuando comprende a crecido número de personas. Los que tienen contraria opinión dicen: Mal de muchos, consuelo de todos".
Lo de consuelo de tontos se añadió modernamente. Hace siglos se decía Mal de muchos, consuelo es o gozo es, proverbio mucho más razonable y más conforme con la naturaleza humana que el actual, porque sin duda alguna, al afligido por una desgracia tiene que consolarle el que su sufrimiento sea compartido por otros muchos.
Correas, en su Vocabulario de Refranes, incluye los del Mal de muchos, conhorto es, y Mal de muchos, gozo es (Conhorto equivale a consuelo.)
Rojas Villandrando, en su Viaje entretenido, libro 1º escribe:
Sáqueles un alguacil
arrastrando del pescuezo,
que mal de muchos es gozo
y duelos con pan son menos.
Y en el Epistolario, del padre Juan Eusebio Nieremberg, obra de 1649 (epístola 24), se lee: "Mal de muchos dicen que es consuelo, y el bien de pocos también es dicha".
(Nieremberg, Epistolario, edición y notas de Narciso Alonso Cortés, Clásico Castellano, 3º ed., Madrid, 1945, pág. 126.)
A propósito de este adagio, dice Gracián en El Criticón:
"Item: se prohibe, como pestilente dicho, aquello de Mal de muchos, consuelo de todos. No decía en el original sino tontos, y ellos lo han adulterado".
*Este texto ha sido extraído del libro El porqué de los dichos, de José María Iribarren. ISBN: 84-663-0670-6. Editorial Suma de letras S.L. Edición de mayo de 2002. http://www.puntodelectura.com
7. Sitio destacado: Razón Vital.
Foro telemático dedicado a José Ortega y Gasset, un lugar de encuentro y de investigación para todos los estudiosos de la obra de Ortega y Gasset.
Completo sitio web que contiene las siguientes secciones:
- Estudios
- Genealogía
- Introducción a su pensamiento
- Enlaces
- Ejercicios
- Bibliografía
- Noticias
- Obras de Ortega
- Reseñas
- Textos de Ortega
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