Gobierno
En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar.

Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.

No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.

Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantiene a la población en vilo.

Hay que vigilar a los ministros que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero.

Gobernar siempre quiere decir hacer descontentos.

Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado.

Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.

Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.

Estoy a favor de un gobierno que sea vigorosamente frugal y sencillo.

