Primero es la obligación que la devoción.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Obras son amores, que no buenas razones.
No se pueden pedir peras al olmo.
No se puede repicar y andar en la procesión.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La ocasión hace al ladrón.
Las cosas de palacio van despacio.
Más vale prevenir que curar.
Lo mejor es enemigo de lo bueno
Los niños y los locos dicen las verdades.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Manos blancas no ofenden.